San Silvestre de Guzmán se encuentra al suroeste de la provincia de Huelva, en la comarca del Andévalo, junto al Río Guadiana, siendo uno de los municipios onubenses que conforman los límites provinciales y nacionales con el vecino país de Portugal a través de dicha frontera natural. La distancia hasta Ayamonte , cabeza de partido judicial, es de 25 kms. y a Huelva, capital de la provincia, 52 kms.

La presencia del hombre en la zona se calcula desde hace al menos unos cinco mil años, tal y como confirman los vestigios del Castelo al norte de las casas de Fuentesanta, en un cerro muy próximo al Guadiana. Desde muy tempranas fechas las tierras de San Silvestre de Guzmán se convertirán en los límites fronterizos de las distintas demarcaciones administrativas en las que se dividió el poniente del solar provincial. Existen restos de calzada romana, paralelos al Guadiana. Camino de los legionarios imperiales en dirección a Emerita Augusta, Mérida. Miles de pasos andados disfrutando de un Guadiana que ya busca el mar. Los reinos Taifas musulmanes de Mértola y del Algarve, la momentánea titularidad portuguesa de esta zona tras la reconquista cristiana o la separación territorial entre el Marquesado de Ayamonte y el de Gibraleón, fijaron en estas tierras sus respectivos confines.

Las razones de la fundación de la villa habría que buscarlas en el aumento demográfico del siglo XVI y la presión de la relativa población de Ayamonte sobre sus limitados recursos naturales para sustentar a sus vecinos. En 1531, D. Silvestre de Guzmán, Marqués de Ayamonte, dona las dehesas de Los Verdes y Campanillas para repoblar un extenso territorio de su señorío y es en 1595 cuando el entonces marqués de Ayamonte, D. Francisco de Guzmán, otorgó la Carta Puebla o título de villa y dio permiso a 42 vasallos suyos que tenían “morada antigua” en la dehesa de Los Verdes y Campanillas. A los habitantes de dicha villa se les da el gentilicio de sansilvestreros. Las actividades económicas de los habitantes de esta localidad estaban influenciadas por la mala calidad de los suelo y en 1640 durante la guerra de la independencia portuguesa los sansilvestreros huyeron a tierras más seguras, lo cual influyó en una reducción de la población al 50% en muy corto espacio de tiempo.

Como en otros lugares del Andévalo, también San Silvestre luce formidables ejemplos de arquitectura preindustrial en sus molinos de viento, indispensables para el beneficio del trigo de la zona.

La voluntad de superación y prosperidad del pueblo junto a su estratégica ubicación, permite que a principios del siglo XX su población se eleve hasta 1.155 habitantes en 1930. En adelante, trágicos acontecimientos como la guerra civil y las estrecheces de la postguerra provocan bastantes sufrimientos a los lugareños que a duras penas logran subsistir en un medio hostil.

La segunda mitad del siglo XX va a suponer la quiebra del mundo rural y una irreversible crisis de las actividades agropecuarias extensivas. Las décadas de los 60 y 70 son décadas trágicas para el medio rural, el campo se despuebla pues no puede ofrecer futuro ni comodidades a quienes lo habitan.  Las actividades económicas principales son la agricultura, gracias a la aparición de las zonas de regadío y al cultivo del naranjo, y el sector servicios.  El casco urbano antiguo se articuló entorno a la iglesia parroquial, conservándose esta estructura en la realidad.

 

 

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